miércoles, 7 de noviembre de 2007

Siguen las ofensas a Andalucía.


Hace pocos días, desde el SAT-Puebla de Cazalla salíamos al paso del desprecio hacia los símbolos andaluces mostrados por Javier Arenas, comentando otros que en su momento ya hicieran Teófila Martínez y otros destacados dirigentes del PP.

Pues bien, no contentos con ningunear el sentimiento de todo un pueblo, como no podía ser menos, cabía esperar que dentro del ataque sistemático a los símbolos andaluces, se atacara también la figura de don Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza.

“Cretino integral”, “Subnormal profundo”, “Mohammed Infante”, “uno de los tontos más grandes de Europa”, “Fue a un campeonato de bobos y quedó segundo” fueron calificativos que propinaron Alejo Vidal Cuadras, eurodiputado del PP, que va por el mundo de defensor de las libertades y el pluralismo y Alberto de la Hera, Director General de Asuntos Religiosos durante los dos gobiernos de Aznar, que participaron el pasado domingo 28 de octubre en el programa 'Más se perdió en Cuba', de la emisora Radio Intereconomía.

De inmediato surgieron voces desde Andalucía denunciando la actitud fascista, chulesca, prepotente, ignorante y malintencionada de estos dos personajes, denuncias que califica en una nueva intervención de “particularismos etnicistas y ley del terror” (¿?).

Lejos de rectificar, han vuelto a reincidir en los insultos y descalificaciones al Padre de la Patria Andaluza, en el programa “Más se perdió en Cuba” de Radio Intereconomía, emitido el domingo 4 de noviembre. “Personaje grotesco”, “nacionalista andaluz muy extremista”, “estrafalario”, “inventó la Historia de Andalucía”. Fueron los nuevos esputos de este personaje indeseable llamado Vidal Cuadras. Insultos en los que reincidió después de calificar como de “incidente” sus ofensas a Blas Infante en el anterior programa y de reconocer que sus palabras habían sido “algo despectivas”.

Desde el SAT Puebla de Cazalla reclamamos a todos los ayuntamientos andaluces y al Parlamento Andaluz que declare persona non grata a Vidal Cuadras en toda Andalucía y en cada uno de sus ayuntamientos, puesto que sus graves insultos han sido a todo un Pueblo, a su dignidad, integridad y a su inteligencia.

Pues bien, señor Vidal Cuadras, debe usted lavarse la boca con jabón de lagarto, ese que nos restregaban las abuelas para quitarnos los churretes, antes de hablar de Blas Infante o de la Historia de Andalucía, de la cual usted, está no sólo muy desinformado, sino totalmente alejado.

Para empezar, Blas Infante no inventó la Historia de Andalucía, sino que sintetizó su conocimiento y sus enseñanzas para que pudiera ser conocida, comprendida y estudiada por el Pueblo Andaluz o por quien fuere. El propio Blas le contesta, señor Vidal: “Los nacionalistas andaluces nada vinimos a inventar: nos hubimos de limitar, simplemente, a reconocer en este orden lo creado por nuestro pueblo, en justificación de nuestra Historia”. Federico García Lorca lo apuntala: “las calles están desiertas / y en los fondos se adivinan / corazones andaluces / buscando viejas espinas”.

Usted señor Vidal Cuadras, no está emitiendo una opinión, usted está insultando a uno de los hijos más ilustres de Andalucía. Usted puede no estar acuerdo con Blas Infante o con cualquier otra persona, pero lo que no puede hacer es insultarla y mucho menos si es una persona con un bagaje intelectual y humano mayor que el de usted. No sólo por los libros que escribió, no sólo por las lenguas que dominaba, por la pluralidad de su biblioteca, por su misma profesión, sino por también por todos los ejemplos de humanidad que dio, los cuales usted, Vidal Cuadras, ni tiene ni sabe.

Usted está insultando a todo el Pueblo Andaluz, a ese mismo pueblo que lo elevó a Padre de la Patria, esa misma Patria Andaluza por la cual, al defenderla, fue asesinado por sus herederos políticos. Y aún tenía la calidad humana de invitar a café en la prisión a sus carceleros sin permitir decir que era él quien los invitaba. Un Blas Infante que poco antes de morir exclamaba: “Son matanzas medievales las que estamos presenciando. Yo quiero responder con pensamientos buenos a tanta violencia, y llevar un recuerdo de paz y no-violencia para todos los hombres sin distinción”. Contrasta esto con sus palabras, señor Vidal Cuadras para darse cuenta de dónde está Blas Infante y donde se encuentra usted, carcomido por su mísera e ignominiosa moral de nieto de asesinos. Porque a Blas Infante, lo asesinaron por todo lo que dijo y por lo que hizo, los mismos que piensan como usted, los mismos que ustedes, desde el PP, muy dados a exigir condenas a los demás, os negáis a condenar.

Ustedes odian profundamente al pueblo, pero al pueblo andaluz de forma especial, lleváis 500 años sin perdonarnos que seamos andaluces, que nos rebeláramos frente a todos aquellos que consideraban que una tierra extraña le era propia y que había que seguir teniendo carne morena bajo la bota a la que seguir pisando. Ustedes odian cualquier manifestación de humanidad, de andalucismo.

Por eso odiáis a Blas Infante y a todo lo que representa. Porque fue aquel quien nos enseñó: “La cultura ante histórica más temprana de Occidente, la denominada del “Vaso campaniforme”, fue creada por Andalucía, y ella la irradió por la Europa central meridional (incluso al resto ibérico) y occidental (incluyendo la moderna Inglaterra). Por esta cultura, la humanidad alcanza a desarrollar intuiciones estéticas, religiosas y lógicas de complicadas expresiones de capital trascendencia. (Bosch- Gimpera y Castillo).

Andalucía también viene a inventar la cultura subsiguiente, la de los “sepulcros cupuliformes” (Eneolítico final). Por cierto, que esta cultura que Andalucía llega a difundir hasta Francia, Holanda y Alemania, y desde Dinamarca a Suecia (siempre cerca de las costas y vías fluviales), alcanzando hasta el Asia menor, Grecia y Tirrenia, no llega a traspasar la Mariánica; es decir, Andalucía se encuentra absolutamente aislada de la España central y norteña; mientras se comunica por mar con países lejanos. Mediante estas dos culturas, Andalucía descubre el uso del cobre, que llega a perfeccionar; durante la segunda enseña a sentir y a cultivar el arte desinteresadamente, sin finalidades prácticas, mágicas o de conjuro, y durante la cupuliforme, además, inventa la bóveda, la escritura con signos alfabéticos, enseñando el uso del hierro, etc.

Estrabón afirmó que los turdetanos tenían leyes escritas de 6000 años de antigüedad y que sin contradecir a Sergi pueden existir una escritura coetánea pero no más antigua que la de Andalucía.

La cultura andaluza es anterior a la cretense, Philips lo afirma de modo rotundo: “la cultura del mediterráneo eneolítico es anterior a la civilización de Micenas”. Si la cultura cretense está en el origen de la cultura griega, de la que sería su madre, la cultura primitiva andaluza, que sacaría a la humanidad de la era lítica está detrás y es el origen de la cultura cretense.

La cultura primitiva andaluza fue una cultura directora del mundo y se puede comprobar en libros como los de Siret, Costa, Schulten, Arenas y Blas Infante. La primera cultura histórica también es creación de Andalucía. Es la cultura de Tartessos. Esta inventa el bronce, perfecciona la navegación y elabora el primer estado político de Occidente; Tartesia, cuyos límites eran coincidentes con los de la Andalucía actual, excepto por Levante, que comprendía hasta cerca de Villajoyosa, en la provincia de Alicante, y por poniente, que se extendía hasta llegar a incluir Mérida y Badajoz dentro de sus fronteras.

Primero los fenicios y después Cártago se habían limitado, los primeros desde sus factorías y los segundos desde el litoral levantino, a ser testigos de nuestro desarrollo cultural. Los cartagineses se limitaron a usufructuar nuestros mercados, alejando al mundo antiguo de nosotros con la leyenda de los monstruos que poblaban las rutas de Tartesos, de la que habla Pindaro, o con los bajos que interceptan el paso hacia la Atlántida, como dice Platón. O prohibiendo simplemente la navegación hacia Tartesos, como dice Aristóteles.

Roma, la propagadora de la cultura griega, encuentra en Andalucía la vieja solera de esta cultura, y trata con ella de potencia a potencia cultural. Andalucía depende del Senado. La meseta y el Norte, del Emperador, o lo que es igual; del ejército. Andalucía es libre para desarrollar su cultura. Confundiéndola con la misma Roma, tiene que resistir las incursiones enemigas de lusitanos y celtíberos. Ella paga a Roma su libertad de expresión espiritual, dando los mejores poetas, los mejores filósofos, los mejores pontífices y emperadores, precisamente los primeros no latinos, que ocuparon el trono imperial, los más cultos o más humanos.

La cultura bética es, pues, la misma tartesa continuando su desarrollo con distinto nombre y con nuevos instrumentos.

Los bárbaros (los germanos) godos, vienen por primera vez; establecen en Andalucía su sistema de división y despojo territoriales, base del feudalismo medieval, Andalucía se rebela; pero como siempre, es inconstante en el combatir guerrero. Detenido el vuelo cultural propio, Andalucía se hace sincrética (San Isidoro).

Pero hay un bárbaro andaluzado, Vitiza, que aún derrotado por el partido trinitario (Del Estado Vaticano) de Rodrigo, motivaría la revolución que depondría del poder a los bárbaros germanos; toda la península ibérica, excepto algunos reductos del Norte, sería liberada en menos de un año por la población autóctona con la escasa ayuda de los hermanos tingitanos del otro lado el estrecho.

Concluido el régimen feudalista germano hay libertad cultural. Andalucía se abre al mundo civilizado, hacia África y Oriente, Grecia, Bizancio, Egipto, Palestina, donde un Islam emergente impregnaba pueblos y culturas diferentes, sin exclusivismos, con la única arma del amor a la sabiduría y el respeto en la tolerancia hacia los demás.
Al-Andalus, ¡Andalucía libre y hegemónica del resto peninsular!, ¡lámpara única encendida en la noche del medievo! (Howsrita). Europa germánica, bárbara, inspirada en el pontífice de Roma. “Nadie, ni aún los nobles, exceptuando el clero, sabía leer y escribir. En Andalucía todo el mundo sabía”. No hay manifestación cultural alguna, que en Al-Andalus, no llegase a alcanzar una expresión suprema. Pero Europa tiembla de envidia, se consume en rencores. Ella es cristiana. Andalucía, con nombre islámico, es librepensadora.

Europa viene a aprender a nuestras Universidades. Traduce nuestros libros y prepara con la ciencia andaluza su renacimiento. Todos sus grandes hombres, teólogos, médicos, poetas, son discípulos de Andalucía. Pero la odian. ¡No es cristiana!. Y nuestras invenciones sirven de recurso a Europa contra nosotros. ¿Cómo confesar, ahora, que las creaciones europeas alcanzaron en el siglo XVIII la altura técnica que otra civilización odiosa, la andalusí, había alcanzado ya antes del siglo XIII.

Los bárbaros una vez expulsados, vienen de nuevo contra nosotros, con la colaboración de Europa entera. ¡Las cruzadas!, el robo, el asesinato, el incendio, la envidia destructora presidida por la Cruz. Nos quitan nuestros territorios peninsulares y llamándonos perros nos despeñan por los barrancos de la Mariánica. Se queman bibliotecas, se destruyen y profanan templos e industrias. La tierra de Andalucía queda toda ella, definitivamente, distribuida en grandes porciones entre los capitanes de las huestes conquistadoras o entre colonos de los pueblos conquistadores que no aman la labranza; y los andaluces que tenían la tierra convertida en vergel, son condenados a esclavitud de los señores y a vagar, viendo como las obras de riego son destruidas o abandonadas hasta llegar a convertirse la tierra en erial (origen del latifundio). Se encienden las hogueras de la Inquisición: millares de andaluces, mosaicos y musulmanes, son quemados en salvajes piras. Se empiezan a decretar expulsiones de andaluces, de los cuales, unos quedan en el destierro, otros se salvan por la ocultación, y otros retornarían de Berbería para ocultarse en la sociedad enemiga o en las fragosidades de la sierra. El asimilismo viene a imperar, se castiga el baño, se proscribe el traje, la lengua, la música, las costumbres, bajo graves tormentos y muerte. Empieza la labor de enterrar nuestra gloriosa historia cultural; su recuerdo es castigado como crimen; al cabo de tres generaciones los andaluces creen que son europeos y que los moros, que había en Andalucía, eran unos salvajes que ellos vinieron a echar más allá del estrecho.

Andalucía no se fue. Quedó en sus pueblos, esclavizada en su propio solar. En sus pueblos rurales, constituidos por moriscos sumisos de conversión. Fueron y son los esclavos jornaleros, de campesinos sin campos...son los flamencos (Felah-Mengu, campesino expulsado).

Andalucía fue siempre un pueblo cultural, creador de las culturas más intensas y originales de Occidente. Fue siempre un pueblo antibélico y acogedor. En su territorio, siempre que fue libe (la última vez, durante la época andalusí), se operaron las grandes síntesis, prácticas o industrias –doctrinales y científicas- de Europa.

Odian a Blas Infante por esto, pero también por ser quien nos enseñó que “las causas del decaimiento de Andalucía no son fatales, no dependen de la Naturaleza, sino de la Historia”, que “el genio de Andalucía está vivo, pero debilitado. Hay que fortalecerlo”, que “Andalucía no será mientras no tenga conciencia de sí”, que “Andalucía jamás fue espiritualmente un pueblo servil. Fue creado por la naturaleza de un pueblo de espíritu, señor.”, que “Andalucía es como son sus casas, de apariencia humilde, con patios y jardines centrados por fuentes; sencillez por fuera, iluminación por dentro”, que “la nueva Andalucía, amante de la vida, alegre de vivir, pero consciente de su personalidad, libre de prejuicios, honrada, trabajadora, ansiosa de saber y de progresar”, que “en el fondo de la conciencia de Andalucía se ha refugiado el orgullo de vivir, que por suprema y única ley reconoce la adoración a la armonía, el amor y al ritmo”, que “Andalucía no ha copiado, no copiará jamás a algún otro pueblo. No tiene necesidad de copiar. Sabe crear originalmente”, que “Andalucía debe cumplir un Ideal, como realidad distinta y completa, como unidad espiritual, viva, consciente, libre”, que “Andalucía es una nacionalidad porque una común necesidad invita a todos sus hijos a luchar juntos por su común redención”.

Odian a Blas Infante porque fue el quien nos enseño que "la tierra era pa quien la trabaja" y que además, "había que devolverla al pueblo andaluz porque fue arrebatada por derecho de conquista". Lo odian, señor Vidal Cuadras porque siguen queriéndonos tener confundidos, sin historia, sin memoria, sin antepasados y sin poder propio. Esa Andalucía sumisa que quisieron obtener mediante sus crímenes y sus etnocidios, mediante sus desplazamientos de población y sus tribunales de la inquisición, mediante el miedo y el silencio.
¿Qué será lo próximo que hará, señor Vidal Cuadras, llamar maricón a Lorca para completar su orgía de ignorancia, odio y desprecio por la antítesis de su negra España? Si, su negra España, señor Vidal Cuadras.

Ese invento artificial construido a sangre y fuego. España, la Hispanidad, ha sido y es el resultado de un Imperio, una de las ideas políticas más impositivas para el conjunto de la humanidad a lo largo de la Historia. Su nacimiento viene dado tras el sometimiento de los pueblos por conquista militar. La Hispanidad ha sido prodiga en genocidios, etnocidios, imposiciones, chantajes, extorsiones…destructora de pueblos y culturas durante siglos y en la actualidad bajo el único fin de la avaricia de poder y capital. De explotación y sometimiento del hombre por el hombre. En ella los andaluces ocupamos un lugar preeminente.

Bajo una guerra imperialista de 8 siglos, nada mas y nada menos, los andaluces como el resto de los pueblos subordinados y anexionados al Imperio Español sufrimos todavía hoy la negación de nuestros derechos mas básicos, como el de la Autodeterminación, u otros derechos nacionales básicos tales como: derecho a controlar los propios recursos materiales, financieros y humanos desde la óptica de las necesidades e intereses de las clases populares andaluzas (a través de la Reforma Agraria, de una industrialización armónica, de la garantía de trabajo en nuestra propia tierra, etc.); derecho a decidir libremente el futuro político de Andalucía, incluido el tipo de vínculos y relaciones con otros pueblos (a través del derecho a la autodeterminación basado en el reconocimiento de que el pueblo andaluz es el único sujeto de su soberanía); derechos culturales (recuperación, defensa y desarrollo de nuestra identidad y patrimonio culturales); derecho a la integridad ecológica y territorial (Una Andalucía no nuclear ni contaminada y sin bases ni colonias extranjeras), derechos que están siendo obviados y negados sistemáticamente por el Estado Español.

La Hispanidad, a pesar del tiempo y los siglos, a pesar de que quiera presumir de lo que nunca fue, de lo que no es ni será, demuestra con su imposición, sus mentiras, sus negaciones a derechos nacionales y sociales, que ha evolucionado poco. Siguen en las cuevas, amenazando arrogantemente con la militarada de turno, y humillar aun más si cabe, la memoria y la dignidad de los vencidos de ayer y los explotados de hoy. Para la Hispanidad sigue siendo inconcebible descolonizar los territorios peninsulares e insulares que un día decidió conquistar.

La hispanidad no se forja como un hecho cultural natural, ni de forma espontánea entre los pueblos, surge como prolongación de un imperio en alianza con varios reinos peninsulares integristas, se impone mediante las armas y es el responsable directo de la desaparición y exterminio de muchas de las culturas que conquistó, asesinando a todo aquel que no se sometiese a sus despóticos designios, torturando, violando y repudiando la libertad de personas y pueblos durante todos estos siglos desde su aparición.

La hispanidad por tanto, no es algo a celebrar, sino más bien un concepto impositivo para la humanidad que poco o nada ha aportado históricamente a las personas y pueblos que conquistó y que todavía hoy mantiene sojuzgado por el recurso de las armas, la manipulación, el pensamiento único, el adoctrinamiento, la mentira y la negación de los derechos sociales y nacionales más elementales; derechos humanos que salvo los movimientos de liberación nacional, nadie está por defender.

Esa es la única España existente, señor Vidal Cuadras, la única España que usted defiende, la única España que pudo existir. Esa España forjada en los cementerios, en las cunetas, en las delaciones inquisitoriales, en los juicios sumarísimos, en el odio al diferente, en la aniquilación de lo ajeno, forjada a golpe de fusil y de espada, de manos manchadas de sangre y de fosas comunes, de expulsiones, absolutismo, dictaduras, miedo y silencio.

La opresión de nuestra cultura fue y es la opresión de nuestra tierra. Usted odia a Blas Infante no sólo porque nos enseñó nuestra Historia, por las anteriores enseñanzas, sino porque llamó a la revolución a los andaluces, porque Blas Infante es una de esas personas que provocan a los pueblos, a los trabajadores, a luchar.

Hay que levantar la bandera de la dignidad en estas tierras, porque además es levantar la bandera de la liberación nacional, es levantar la bandera de la solidaridad real e internacionalista con el resto de los pueblos, como el mismo Blas Infante decía en una expresión tremenda:” en Andalucía no hay extranjeros”, cosa que nos explica el sentimiento moral del andalucismo, del independentismo andaluz. Con trabajo, haremos levantar nuestra tierra y volveremos a levantar la bandera de la dignidad robada.

Señor Vidal Cuadras, entérese bien: Un Pueblo está en camino de su Libertad, porque tiene un pasado que recordar y porque tiene un futuro por construir. No nos podrán doblegar, no hay cárcel para el sentimiento, ni palos que puedan con las conciencias ni mentiras e insultos que justifiquen la pasividad ni la desidia.

¡¡ Viva Andalucía Libre y Socialista !!

Juanfer Sánchez, Coordinador Local del Sindicato Andaluz de Trabajadores-Puebla de Cazalla.

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